“LANTIBIENAL”: Algo nuevo se instala en Santa fe.

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“Lantibienal” de Santa fe se ha instalado. Sigilosamente.¿Que es?¿Que promueve?

Irrumpió en el escenario santafesino de un día para otro. Como un evento más en facebook. Pero en menos de un mes reunió decenas de artistas, desde músicos hasta plásticos, pasando por poetas, dramaturgos y actores. La interpretación de un fenómeno.

logoantibienal

¿Porqué lo “anti” ? Se preguntarán algunos. Pareciera ser que es lo contrario a lo “Pro” (en el mismo sentido, orientación). La anti-bienal (LANTIBIENAL), ha cosechado en su sitio decenas de comentarios, muchos a favor, otros en contra, algunos más contemplativos y condescendientes. Lo que parece desprenderse de este proceso, es un contradiscurso, como una especie de contrapoder enmarcado en una acción dinámica, de quienes no participan o no están dentro de los límites que marca la bienal misma. (edad, preselección de obras, etc.)

Lo bueno de “Lantibienal” es que demuestra que el potencial artístico de Santa fe es expansivo. También son positivos los signos vitales que exhibe la música: 30 bandas en tres días algo que va a contrapelo de la recesión y la inmovilidad económica de una provincia o el país. Una treintena de artistas plásticos convocados no es un número menor: iguala al de un salón de cualquier muestra colectiva. Tres días de fiesta y convocatoria no es un dato irrelevante: es a la altura de muchos eventos nacionales. Que se haga en el centro cultural Birri, significa un símbolo de resistencia y o de resiliencia, dado que es un ícono emblemático de la cultura local.

YENDO A LA RAIZ. ESENCIAS BIENALES

Como dato frío de la realidad, las bienales de arte no aportan nada nuevo. Y en especial en Santa fe. Las bienales a escala mundial son otra historia, dado que convocan a talentos y creadores de todo el mundo que pueden mostrar visiones opuestas o contrapuestas al discurso local. Pero en el caso de Santa fe, no es así. Cualquier bienal que se haga, siempre mostrará exactamente la réplica de lo que ocurrió en el pasado Salón de Mayo o en el pasado Salón de primavera. O puede ser un anticipo de lo que puede suceder.

A Santa fe no le es necesaria una bienal, pues el número de artistas y su procedencia/punto de origen/entorno, los hace signatarios de un mismo referente o referido. Dicho en otros términos: son los mismos de siempre. Al igual que los boliches al costado de la ruta, se disputan el mismo mercado. Es ilusorio verla a Marta Minujín participando en una bienal santafesina o ver una performance de la bienal del fin del mundo en Santa fe, ciudad destruida y paralizada económicamente, en donde el arte se mantiene o tímidamente prospera en un contexto de provincia con los números en rojo, enmarcado en una recesión nacional.

Pero quizás el punto de conflicto esté instalado en los mecanismos -algo dudosos- de los criterios de selección de obras o más presuntuosos aún, el famoso “que es obra o que no es obra”. Que es lo que ingresa o que es lo que no ingresa. Pero si se lo ve como un mecanimo regulador de admisión, es válido. (pero discutible).

Con respecto al tema admisión/exhibición/premiación, -y abarcando ya los salones y distintas muestras- Santa fe tiene un “teje y maneje” admirable. Docentes que son jurados/catedráticos/artistas/curadores/espectadores. Miembros de Jurados que provienen de una misma institución o centro de enseñanza y deben juzgar la labor de sus colegas o de sus propios alumnos o ex alumnos. O lo que es llamativo, haber ganado un concurso y luego actuar de jurado. En este sentido Santa fe no tuvo ni tiene el menor sentido de la ética aplicada racionalmente.

Pero esto no es casual: viene alimentado desde los mismos organismos y estructuras políticas conservadoras desde hace décadas, generando réplicas o modelos de comportamiento social aunque cambien los gobiernos. Es todo un sistema que se retroalimenta. Esto se potencia en especial cuando las instituciones que deberían de ser libres e imparciales, responden o coinciden al menos con determinado signo político con el cual comparten presupuestos formando a su vez un arco comunicacional con los medios de prensa y los formadores de opinión.

Presentarse a una evento en estas condiciones no es una señal de prestigio ni de tener un talento sobrenatural. Implica formar parte de un juego de espejismos peligroso que anula las garantías, clausura gran parte de la creatividad, refuerza un polo de poder de unos pocos, masifica y serializa las producciones haciendo del fenómeno del arte una acción redundante que se repetirá antes o después, ya que el circuito no se agranda, sino que por el contrario se achica, dado que crece el nùmero de artistas anualmente.

La nota relevante en todo esto, es se quiere hacer creer que un evento del tipo bienal nos pone a la altura de Ushuaia o Venecia. Y en realidad, es un saloncito más que reflejará los espejismos de los últimos eventos con alguna variante. Dados que son siempre los mismos. Por lo tanto la bienal funciona como un sistema autoestimulante y con una matriz sicológica interesante, similar a la de decir “tenemos un Coto en la ciudad”, “tenemos un Shopping”. Es el análogo deseo comparativo explícito de no sentirnos anclados en tan lastrada soledad inmediata que es Santa fe y vernos como innovadores o “progres”. Es apropiarnos de un término que en otras latitudes provoca admiración, pero aquí no produce lo mismo. Digamos que los juegos de espejos son a veces, peligrosos. No reflejan la propia imagen que producimos sino, distorsionada. Padecemos entonces de una anamorfosis patética que nos convierte en seres vegetativos que ven pasar la vida por un ventanal.

LANTIBIENAL no promete solucionar nada. Pero enriquece el debate. Detona la imaginación y el saberse poseedor de ese contrapoder o contradiscurso que se mencionaba al principio. La bienal seguirá existiendo y este evento no le hará mella. Lo que sí, quedará registrado como el anhelo de un colectivo popular que decidió resignar su postulación a un encuadre determinado y pergeñó un antídoto o antisistema de refutación fáctica y argumental a un planteo que durante muchos años se creyó ùnico.

LANTIBIENAL es un fenómeno garantista de libertad, creatividad y democracia de aceptación pluralista, con tintes “under” que resaltan su matriz libertaria y revolucionaria. LANTIBIENAL es una re – lectura de las cosas y un pensar alegre en una primavera anticipada de tres días a full con sonidos, colores, formas y movimiento. Nada impide que bienal y antibienal puedan convivir a futuro, dado que el arte y la expresión humana moran en dimensiones inabarcables de conceptos y transformaciones permanentes.

Pero le cabe a LANTIBIENAL, el haber dado ese paso prodigioso y fundacional en pos de nuevas estéticas y nuevas consignas. Ahora vendrá el paso de organizar este nuevo sistema que en principio parece caótico y con connotaciones quizás un tanto nihilistas propio de toda cuestión que arranca y en sus comienzo pelea contra sus propias contradicciones e interdicciones.

Y LA CRITICA?

Una de las dudas que pronto será resuelta no bien comience a transcurrir el calendario de setiembre, será la cuestión de la tan temida “crítica”. Cuesta creer que los encumbrados críticos santafesinos pongan sus zapatitos fuera de las lustrosas avenidas urbanas que nos distinguen. Es un ejercicio de la imaginación pensar al crítico a metros del club Mitre en donde se vende vino por 15 $ la cajita. No encaja con el raciocinio pensar que la crítica se hará presente en las adyacencias de una zona en donde las putas y los objetos de procedencia dudosa tienen libre circulación. Pero en realidad, esto es lo que enriquece a LANTIBIENAL: su connotación territorial y asociación a estos estados libres y ambiguos de señales que forman un conglomerado urbano con códigos propios. Esa mezcla fascinante de paredes derruidas, luces colgantes, caños oxidados repintados con una estética “grunge”, “vintage” si se se quiere, con las fantasmagóricas apariciones de un tren que no volvió ni piensa volver. Elegir al Centro Cultural El Birri significa asociar el arte con el concepto supremo y soberano del ser humano en su dimensión más nata pero también precaria. Está imbricado fuertemente el concepto de célula humana en su acepción barrial. No son manzanas de luces como los boulevares o la ciudad universitaria o la costanera este, sino un cordón periférico el que recibirá con las manos abiertas el arte que circula.

Esto, es lo que la hace diferente a LANTIBIENAL. Ese volver a las raíces, ese jugar con los orígenes, esa simplicidad un tanto burda pero genuina, como lo es el arte libertario vaciados de estereotipos, paquetería y rigideces. Esa brutal honestidad de mostrarse visceral y cosmopolita, irrestricta en sus acepciones, políglota en su concepción, y aventajadamente sincera en su manera gentil de albergar al que llega, sin ceremoniosos procesos de admisión.

Quizás el prefijo “Anti”, haya que desecharlo en un tiempo. Por la fuerza propia que tiene el movimiento desde un arranque no lo necesita. No necesita de un opuesto porque el arte mismo tiene sus contradicciones. No necesita oponerse porque la complementariedad es más inteligente. Hacerse de un espacio propio o cultivar una propuesta propia en la templanza de los años tiene una infinita validez.

Sin quererlo, LANTIBIENAL realiza un fenomenal aporte a la ciudad. Movilizará durante tres días a miles de almas, peatones, artistas, público, transportistas, vendedores, etc., que harán del Birri una fiesta. Y esto es positivo para Santa fe. Es una ciudad que necesita del reencuentro, del porrón compartido, del mate mano en mano, mientras un fasito cómplice pasa de mano en mano bajo el árbol.

Pero volviendo al tema, los nombres no identifican a veces a los sujetos. Esta referencia puede quedar en los pliegues de la historia mientras el fenómeno podrá volver a repetirse o no. Si se repite, significará que su contenido estuvo lleno de verdades y satisfizo decenas de necesidades que no tenían donde expresarse. Y en caso que no se repita, quedarán muchas lecturas pendientes. Por lo pronto, hay todo un camino a recorrer desde el 5,6,7 de Setiembre en Santa fe, con horizontes nuevos por descubrir.

Se abre una nueva instancia de participación a partir de un grupo de bohemios y trasnochados que quisieron ver las cosas distintas. Le pusieron el hombro y así salieron adelante, seguidos por cerca de cien personas. Y esto se llama “liderazgo”.

Cuestión que no es menor en estos tiempos.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. junkster dice:

    mi voto no negativo a LANTI por la protesta no violenta contra el caretaje y el mal gusto

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  2. londerodario dice:

    Muy bueno el artículo y que estos canales sirvan para enterarse de estas cosas. Por otro lado, lo “anti” mientras genere algo siempre es positivo.

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  3. colorado limado dice:

    aguanteeeeeee

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  4. pagano dice:

    eeeeeeeeeee una masa esto loco (Y)

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