DOMINGO SAHDA | EN LAS ANTÍPODAS DE “MUSEO TOMADO 01”

LUZDECIUDAD-DANIELOTERO

#DomingoSahda#LuzDeCiudad

En fecha reciente fue abierta a la apreciación pública una muestra de pinturas y esculturas conformada con obras pertenecientes al Patrimonio Oficial Provincial, precisamente en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez. La exposición de referencia lleva por nombre: “01 Museo Tomado”. La primera observación pertinente remite al título de la muestra en cuestión, la que carga con dos errores de concepto en opinión de esta columna. Veamos. En la historia socio-cultural argentina de los años recientes, puntualizando, en la década de 1960, el concepto de “tomado” remitía a la concretización de sucesos socio-políticos que hicieron de la violencia social, tanto conceptual como físicamente, un hecho cuasi cotidiano a lo largo y a lo ancho del país que literalmente licuó la confianza pública con sus víctimas reales, excediendo la referencia a cualquier metáfora circunstancial. Baste para ello consultar nuestra historia reciente para caer en la cuenta de ello. A ello cabe agregar que la mencionada institución oficial es conocida con el nombre de Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez según consta en la Constitución Provincial. La donación de la institución originaria al gobierno y a la ciudadanía hecha por su creador y dueño puso como condición que el mismo llevara el nombre de su madre, a modo de homenaje, precisamente el de Rosa Galisteo de Rodríguez, y en esas condiciones fue aceptado, reconocido y empleado desde casi un siglo a la actualidad .

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Fotografía obtenida por Luis Gervasoni. 

Cuando las hipótesis supuestamente creativas inducen a la trivialización social, se corre el riesgo de interpretar como juego social o broma supuestamente original aquello que es distintivo de la sociedad en su conjunto.

La muestra de referencia expone una parte del Patrimonio Oficial acumulado en la institución a lo largo de casi un siglo de existencia mediante donaciones y salones competitivos como el “Salón de Mayo”, señero en la historia socio-cultural del país y referencia dentro y fuera de él, poseedor de una de las mayores y más ricas colecciones de arte argentino contemporáneo del país.

DOMINGO SAHDA| EL SALON DEL 25 ES LA “ARGENTINIDAD AL PALO”

Dadas de este modo las cosas, vale agregar que la Sala Mayor Gral. San Martín y algunas adyacentes lateralmente a ella están, literalmente, tapizadas por pinturas, sin espacios de descanso visual ni referencia pertinente e identificatoria de autor, proceso y época. Lo que se observa son indiscriminadas paredes literalmente “tapizadas” o “empapeladas” -valga la referencia- por pinturas originales cuasi superpuestas limitando o mejor dicho anulando un real y profundo contacto cognitivo-perceptual con cada obra a la vista. Una supuestamente “novedosa” manera de devaluación del conocimiento sensible atesorado en tales ámbitos. Hecho similar ocurre aunque con un nivel caótico de literal “amontonamiento” con las piezas tridimensionales -esculturas- que rezuman técnicas, estilos, referencia culturales y simbólicas y expresión subjetiva en esta instancia anuladas. Esto ocurre en el centro y a lo largo de la Sala Mayor en casi toda su extensión. Conocer y apreciar cada una de las obras maestras resulta imposible. El concepto de “montón indiscriminado” prevalece trivializando la esencia del Museo en tanto tal.

GUILLERMO ALEU| EL SALON DEL 25 TIENE QUE VER CON “CHIQUITITAS Y CRIS MORENA”

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#DomingoSahda, rodeado de amigos en #Demos.

LUDOVICO PAGANINI| DURA CARTA POR LO ACONTECIDO EN EL SALON DE MAYO 

Los Museos, nacidos al amparo de la Revolución Francesa fueron creados para asegurar la conservación de las obras que deben apartarse del vandalismo, así como de los estragos del tiempo (año 1794). “Estos bienes culturales pasan a ser patrimonio que por derecho pertenecen a la humanidad entera…” (Sourieau, Etienne. Diccionari Akal de Estética. Madrid, España, año 1998).

Proteger y jerarquizar al Museo Provincial como espacio artístico de conocimiento sensible y referencia de la cultura visual Argentina, ese que distingue a la ciudad desde hace muchas décadas evitando caer en banalidades supuestamente revolucionarias es un compromiso institucional oficial a fin de no degradar con banalidades a la cultura local, y por traslación al país.

Lee aquí lo que dijo Guillermo Aleu en #SinMOrdaza.

#SalónDeMayo#RosaGalisteo#DanielOtero#LuzDeCiudad –

Diario el orden, viernes 25 de mayo de 1945

Esta tarde, hoy a las 18.30 hr, de conformidad con lo anunciado, tendrá lugar en el museo provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, la solemne inauguración del XXII Salón anual de Santa fe, acto que promete alcanzar lucidas proporciones, desde que será uno de los números de mayor categoría destinado a conmemorar nuestra gran fecha cívica. Aparte de esta circunstancia auspiciosa, el prestigio adquirido por los salones anuales santafesinos, determina la expectativa existente al respecto. En este sentido es bueno hacer constar que este año, hállase expuesto en una de las salas del museo, el soberbio poema pictórico “Los Gauchos”, del insigne artista Cesáreo Bernaldo de Quirós, del cual nos ocupamos en la oportunidad de su inauguración entre nosotros, la primera vez que esa obra trascendental se exhibe en el interior del país. Este hecho, unido al que en otra sala especial, se ha instalado definitivamente la valiosa colección, adquirida por la provincia, de los bocetos realizados por don Antonio Alice otro pintor cumbre para su cuadro “Los Constituyentes”, integra un motivo de creciente atracción hacia el museo de la Plaza Pringles. Bajo el mismo aspecto, no debe olvidarse que acaba de ser organizada una amplia sala en la que se han concentrado todas las obras, completadas últimamente, dela importante donación del Señor Luis León de los Santos, en la que se destacan piezas de altísimo valor que  han venido a enriquecer el ya abultado acervo de esta mansión artística, legítimo orgullo de la capital santafesina.

El XXII salón de Santa fe, comprende trescientas diez obras de pintura, escultura y grabado. Una ligera ojeada  a lo que se expone, nos autoriza a afirmar lo que ya manifestamos en una reseña anterior, a saber que los conjuntos, en cuanto al sentido estético, vienen mejorando, de año en año, con la desaparición paulatina de los aventurados tanteos de las tendencias negativas.

 

Van recobrando así, nuestros plásticos, la individualidad, que les corresponde, ciñéndose en mayor proporción al mandato de la verdad artística que, por más que se progrese en las maneras de exteriorizarse, no puede nunca prescindir de los cánones de la lógica, el primer requisito para la manifestación de la belleza de cualquier índole que sea y bajo cualquier clima, moral o material que se la considere. Es de felicitarse, en consecuencia por este pronunciamiento de recuperación, el cual a la par que aleja los artificiosos sistemas que llegaron en su hora a desorientar la iniciación de los jóvenes, coloca a nuestros artistas sobre las rutas esplendentes de la sinceridad, capacitándolos a darnos, de acuerdo con sus fuerzas, la obra a la cual están destinados. No deja de llamar la atención, que entre tantos expositores no se encuentre uno que haya sido tentado por la tragedia inmensa que viene asolando a la humanidad, y que hay tratado de interpretar sus siniestras proporciones. El tremendo drama de la civilización en enconada lucha no ha tenido resonancias en el alma de los artistas argentinos. ¿Constituye ello una falla o bien un tácito repudio a las aberraciones colectivas? Lo ignoramos. Pero sea lo que fuere, resulta un fenómeno digno de estudiarse.


En la absoluta imposibilidad de analizar en esta fugaz reseña todas las obras expuestas, nos limitaremos a consignar algunos rasgos, debiendo dese ya manifestar que la característica de este certamen es la elevada cifra que arroja el grabado, a través del cual se puede evidenciar las  interpretaciones reveladoras de que el procedimiento del claro oscuro tiende a reconquistar la altura que se encontró en pasadas épocas. Esta puntualización sintetiza nuestra opinión concerniente a la sección en que se concentra la maestría, tenacidad y paciencia de los cultores de la plástica, afanosos de encontrar, fuera de la policromía, nuevos campos para la expresión de sus inquietudes. Los premios en general, han sido discernidos de acuerdo con el mérito intrínseco de las obras. El hecho de la división del primer premio en pintura, como el de declarar desierto  en escultura el de igual categoría para fragmentarlo en tres recompensas menores, prescindiendo  de que pueda indicar exigencia en el privado bien ausencia, según criterio del mismo, de un valor suficiente para la máxima distinción, no satisface. Y tanto mas cabe expresarse así, por cuanto en pasados años hemos observado una actitud distinta, habiendo llegado a premiar realizaciones que distaban mucho de reunir las condiciones para ser objeto de una tal consagración, sin que se pensara en las actuales divisiones. Dividido el primer premio de pintura, adjudicase por partes iguales a “Mujer Sentada”, Guido Amicarelli y a “Naturaleza Muerta”, de Gustavo Cochet, obras de distinta índole, pero ambas meritorias. Al óleo “La Carreta”, de Domingo Prensato, se le otorgó medalla de honor.

 

 

No acertamos a explicarnos como a un conjunto “Escuchando al lector”, de Juan Grela, se le distinga con la medalla de oro en Pintura, hasta el mas profano llega el malestar que produce la irrealidad de esta tela, en la que están a la vista las resultantes de las tareas somáticas de sus personajes.

El premio del Rotary Club Santa fe, concedido a “Retrato de Niña”, de Rosa Ferreyra de Roca, con puede suscitar reparos de ninguna especie. Es esta una obra de impecable ejecución y sin desmerecer a nadie, puédese  afirmar  que es uno de los más altos exponentes del salón. Las obras “el Isleño”  de López Claro, “El Paño Azul”, de José Fernández Muro, “Amanecer en el Riachuelo”, de Italo Botti, “Naturaleza Muerta”, de Julio Lammertyn, “La Nilda”, de Marcos Tiglio, “Volga…Volga”…de Oscar Soldatti, “Carnaval en San Telmo” de Nicanor Polo, “Pan y dulce” , de Regino Abraham Vigo, “Pescadores”, de Manuel Oliva, y “Edgar Poe”, de Alberto Nicasio, acreedoras a los otros premios en pintura y grabado, constituyen un grupo de honestas realizaciones. Declarado desierto el primer premio en pintura, por cuanto las obras en condiciones de merecerlo no son inéditas, se resuelve como ya se ha dicho, dividirlo en tres partidas iguales que son adjudicadas a “Fragmento”, yeso de Juan Grillo, “Cabeza de hombre”, Yeso de Wenceslao Sedlacek, recibe el premio medalla de oro Gobierno de Santa fe.

 Al tratarse de premios, a nuestro juicio, no podía omitirse, si se la confronta con las piezas premiadas, la cabeza titulada “Fe”, talla directa en piedra que, fuera de dudas, debe ser considerada por su expresión, lo mismo que por su ejecución, una auténtica revelación de arte en el más severo sentido de la palabra. Entre las demás obras que se resuelven de acuerdo con los procedimientos al óleo y acuarela, encontramos numerosos aciertos. El desnudo, gran piedra de toque de los artistas, casi no tiene representación en esta muestra. Lo poco que hay no llama mayormente la atención, sin carecer empero, de importantes detalles de interés, lo que no reza, por acierto, con “Mujer junto al mar” de Alberto Bruzzone, que no es más un vulgar adefesio.

La figura humana ha sido cultivada con singular esmero, siendo múltiples las telas  que nos obligan a detenernos frente a ellas, donde las líneas, el dibujo y el colorido apropiado las señalan como materializaciones felices. La naturaleza muerta y las flores son motivos preponderantes en esta muestra, encontrándose piezas cuya enumeración resultaría demasiado larga, en que el pincel del artista se ha de sentir legítimamente satisfecho a la terminación de su tarea. Las composiciones algo complicadas no acusan el mismo éxito, pues cuando no fallan en la concepción del conjunto, aceptable, se incurre en errores de detalles que conspiran contra la bondad de un contenido que, si hubiera habido mas atención y estudio se nos habría dado obras de indiscutible valor. Las particularizaciones  a este respecto nos resultan violentas y por innecesarias, las omitimos.

El paisaje ha obtenido especial predilección, y son numerosos los cuadros del género que cautivan el espíritu  de quienes los contemplan. El color, la luz y el desplazamiento  de los planos correspondientes, conjugándose dentro de las más severas descripciones estéticas. En cuanto a la evolución de los artistas, corresponde consignar algunas apreciaciones. Es de lamentar, por ejemplo, que en hombres como Julio Lammertyn, que en pasados torneos nos han dado ejecuciones llenas de suavidad y armonía, se hayan desviado hacia realizaciones que acusan cierta dureza, que comparada con las facturas anteriores, no deja de causarnos extrañeza. Señalamos estos bajos en obsequio de una rápida recuperación, que la creemos posible, conociendo su técnica capacitada.

Frente a tales comprobaciones satisface destacar el progreso de otros, tanto viejos como recientes. En el primer grupo citaremos a Ludovico Paganini, que día a día, avanza con maciza seguridad. Aparte de sus “Flores”, a las que solo les falta el perfume, el óleo “el Potrero” pone de manifiesto su propósito de darnos telas magníficas con la menor cantidad de elementos, bastándole colorear el cielo para que el paisaje se imponga bajo los mas severos imperativos del arte. –Como no nos hemos propuesto confeccionar un catálogo con las apreciaciones de todas las piezas que integran el salón de este año, creemos que con lo expuesto haber dado una idea lo mucho bueno que allí puede contemplar nuestro público. Nuestro deseo hubiera sido concretar los felices momentos de que fueron asistidos, en su casi totalidad, los autores en su tarea productiva, pero la imposibilidad material de hacerlo nos veda satisfacer tal deseo, y suponemos se nos disculpará. Nuestras líneas, sin pretensiones de crítica, se han circunscripto a dar una idea general sobre este torneo que, homogeneidad de la obra que se exhibe, merece ser considerado como uno de los mayores éxitos del museo, cuya comisión directiva, por el tino con el que ha sabido desenvolverse, se ha hecho acreedora al aplauso sin restricciones, sobre todo si se tiene en cuenta el escenario lleno de susceptibilidades en que tienen que actuar.  

 

 

 

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