Aldana Mestre: cuando se yuxtaponen los lenguajes. Hacia una nueva semántica.

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Aldana Mestre dió a conocer su trabajo en el cual convergen tiempo y espacio. Una alteración de las percepciones fruto de un profundo cruce de lenguajes.

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Las artistas junto al público presente.

Las artes del tiempo y del espacio – de acuerdo a la concepción griega- han estado separadas durante miles de años en la tradición occidental judeo -cristiana. De la misma manera, los sentidos de la percepción visual, distinguen entre lo estático y lo dinámico, el “kinen” y la rigidez. Por otra parte, el sistema de percepción sonora se encarga de decodificar las señales audibles para entregar esa información al cerebro y provocar el fenómeno del reconocimiento audible, en el cual intervienen distintos subprocesos cognitivos y culturales que suscitan otros tantos desencadenantes que tienen que ver con decenas de factores: gusto, equilibrio, sensaciones, movimiento, etc.

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Abril Massimini en plena tarea

 

En su último trabajo presentado en Santa fe, Sala Candace- Aldana Mestre integra distintas funcionalidades de una manera original y riesgosa si se quiere, proponiendo un juego de dibujo, colores, filminas y rellenos digitales, acompañados de una banda sonora.

Así, vemos integrarse tecnologías de los años 80 -90, como lo es el retroproyector y la filmina o transparencia. Esto es conexo a una caja impermeable y transparente en donde las filminas flotan pintadas o no, mientras que gruesos chorros de colorante atraviesan la superficie. Pero lo interesante viene desde el otro eslabón -joya de la contemporaneidad y del culto visual- llamado “Resolume”. Mediante el programa por excelencia de los Vjing, Aldana lanza “clips” de video sobre la proyección del retroproyector en la pared, con distintos motivos y dinámicas. Pero para esto, Abril Massimini dibuja sobre las transparencias con un fibron, para luego dejar que los mismos floten libremente sobre la superficie del agua que llena el cubo transparente, generando oleajes y mutando su color mediante distintas pinturas.

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Massimini y Mestre en acción

Pero no termina todo aquí. Mientras eso sucede frente al espectador, Mercedes Femenia trabaja desde su propia Pc con Ableton Live, generando clips sonoros compuestos por ella, a los cuales se integran fragmentos de Emanuel Bayúgar y un cuento de Edgar Allan Poe, relatado por Vincent Price.

Así, la obra fluctúa en un espacio tiempo en donde el ritmo obedece por una parte a los múltiples patrones visuales, producto de dos fuentes distintas -cabe decir- aleatorias y epocalmente distintas, analógicas y digitales. El retroproyector condensa la imagen fija en un espacio de tiempo, pero encastra con el movimiento de la caja con líquido al moverse. Por otra parte, la plataforma informática entrega otra información visual que se yuxtapone a la primera, dibujando con “pattern” o rellenando con clips visuales en la caprichosa morfología acabada por Massimini. Y en el otro extremo, el ritmo marcado permanentemente por Mercedes Femenia desde su máquina.

Pero surge la duda: ¿es una obra o un ensayo? ¿Donde queda el concepto tradicional de obra, cuando las cosas van fluyendo dinámicamente sin guión propio, y cuando la creación es colectiva?-En parte es un arte -además de electrónico y artesanal- relacional. Es relacional porque se teje interactivamente entre los campos visuales apuntados en medio de la madeja sonora. Es relacional porque la conectividad que existe entre la información del retroproyector genera un polo que es compartido por la contrainformación que emana desde el proyector. O sea que como obra es cuestionable: podría no terminar nunca, por ejemplo. Aqui el primero obstáculo. Toda obra tiene un principio o final. Desde una Sinfonía de Gustav Mahler a la historia de un cuadro de Cezánne. Desde un poema de Becquer a una coreografía de Eleonora Cassano. Principio y fin.

Aquí las cosas no están dadas de esa manera. Existe el principio, pero el fin es aleatorio, casual y circunstancial. Porque el tiempo está regido por la voluntad de los intérpretes. Otra cuestión atinente a la temporalidad. Si la obra se interpreta dos veces, cambia. O en parte. O por completo. No hay dos versiones iguales. Y aquí, llegamos a la cuestión del “tiempo”, que Aldana insiste en sus dichos y que ya había sido tratado en su pasada conferencia del 2013. El concepto temporal adquiere otra lectura que aproxima la “obra” más a las coordenadas del discurso sonoro (referente a movimiento), que a la estaticidad de una pintura o un cuadro. Tampoco puede asemejarse al cine o video, porque en tales artes, todo está regido por uno o miles de fotogramas que encajan en un segundo de tiempo. Y aquí no tenemos ni fotogramas ni transcurso lineal del tiempo mismo. Son pinceladas azarosas, movimientos pendulares de accionismo intenso por parte de Massimini o Mestre, un juego activo de diseño en tiempo real a cuatro manos, reforzado por una marca sonora desde la acción de Femenia.

“Obra”, “ensayo”, “acción”, “trabajo”, es la resultante de tratar de adjetivar forzosamente la creación humana. En cualquiera de los formatos resultantes, se advierte una búsqueda honesta y profunda en el trabajo de Mestre. Algo que escapa a los cánones de la figura, que involucra una sinergia de mente y máquina, acción y conectividad, como un nuevo mapa neuronal que se abre paso en una ciudad en donde el peso de la tradición es similar a la falta de nuevas propuestas.

El trabajo de Mestre es a futuro, como el arte cyborg. Faltan vivir profundas fases de reconversión del pensamiento y replanteo de sistemas conceptuales y filosóficos en la manera de concebir el arte en la contemporaneidad. Aldana Mestre, Abril Massimini y Mercedes Femenia hablan un idiolecto por ahora. Solo ellas lo entienden quizás. Pero el ecolecto y el sociolecto están próximos a alumbrar. La veintena de personas presentes así lo indican. El público exacto para un acontecimiento especial.

Y lo demás -como toda cosa- es cuestión de tiempo y ¿azar?, además de trabajo duro. Por lo pronto, esta presentación es en el año 2014, lo más original que ha visto Santa fe en lenguajes y concepto, en formatos de la post- posmodernidad y re semantizaciones de distintas arquitecturas, tanto visuales como sonoras.

Y a semejantes propuestas solo cabe aguardar un buen final.

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