Roxana Biaggini presenta “Múltiples universos vivos”, en el Centro experimental del color.

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El próximo viernes 25 se presenta en el Centro Experimental del Color la obra de Roxana Biaggini: ”Múltiples Universos vivos”

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Nuevamente la ciudad de Santa fe tiene algo para mostrar al finalizar el mes de Julio. Esto será en el C.E.C., Boulevard 1150, el viernes 25 a las 20.30 horas. Se trata de la producción de Roxana Biaggini, artista de nuestra región, consistente en dibujos , pinturas dibujadas, tinta sobre papel, acrílicos sobre madera. Esta producción data de 2013 – 2014.

Pero nada mejor que conocer la propuesta en boca de la autora, la cual expresa:

“Generalmente la palabra Universo describe, como término absoluto, “todo” aquello que conocemos, pero si el límite esta dado por el grado de conciencia, resulta evidente la imposibilidad de abarcarlo todo en una misma visión. Así surge la idea de multiversos, estructuras mas amplias que contienen múltiples naturalezas existentes. De este modo, la idea de Universo como organización totalizadora se vuelve insignificante, porque se presenta solo como una pieza mas, colocándonos en una situación de pequeñez e indefensión perturbadora para algunos, o reveladora para otros.

Es fácil ver este ordenamiento múltiple al introducirnos al plano microorgánico. ¿Qué entorno percibe un ácaro en una alfombra?, ¿Cuál es el horizonte de un insecto? ¿Qué proporción de espacio hay entre un átomo y otro? ¿No es similar al de un planeta y otro? ¿Quién puede determinar el grado de inteligencia de cada ser vivo, si en una sola persona coexisten muchas inteligencias, memorias, y grados de conciencia?

¿Por qué no pensar en esta misma estructura hacia el macrocosmos?

Desde esta postura acerca de la realidad, las obras expuestas intentan acercarnos a una visión de universo que se multiplica en cada mirada, abrir el juego a la imaginación y poder encontrar sentidos individuales dentro de cada imagen, inicia un paralelo a la concepción de mundo propio.

La idea de multiversos que coexisten se manifiesta en cada representación, como unidades circulares que concentran todo tipo de formas de vida, la imagen se presenta como una estructura compleja en primera instancia, pero al profundizar en el detalle da cuenta de formas muy sencillas que igualan las estructuras macro y microscópicas en una misma jerarquía.

Las estructuras atómicas, moleculares, celulares y orgánicas, son similares a las formaciones que conocemos como planetas, sistemas solares, galaxias, universos, por lo tanto colocarlas en una misma escala, nos remite a la idea de vidas dentro de vidas, existencias dentro de organismos, diversidad de inteligencias dentro de sistemas que están en constante movimiento, cambio, evolución, muerte y regeneración.

El uso del círculo no es casual, representa la forma perfecta, inagotable, sin inicio ni fin, sin cortes abruptos ni esquinas vertiginosas, contenedora de vida, la rueda que no se detiene, la forma mas económica con la que la naturaleza resuelve sus procesos.

El paso del hombre apenas se vislumbra desde alguna representación de su cosmogonía, ordenamientos como arriba cielo, abajo tierra, siluetas en fila, aparecen tapados e invadidos por una multitud de organismos vivos que le demuestran constantemente que su necesidad de concebir un orden físico y metafísico, es solo una proyección imaginaria para contener su incertidumbre. Esta aparición mínima imita la proporción infinitesimal de existencia humana, dentro del inmenso campo de espacio-tiempo que tiene lo que conocemos como nuestro cosmos.

Los universos nacen, viven y mueren, fueron, son y serán a pesar del hombre.

El trabajo tiene la curaduría de Nilda Marsili. Conocida conferencista de nuestro medio y artista de extensa trayectoria, ampliamente difundida por establecer los nexos entre el pensamiento científico y el arte Nilda cita y expresa:

                                                                                                                                                                 “Podría estar encerrado en una cáscara de nuez

y sentirme rey de un espacio infinito.”

Shakespeare, Hamlet, segundo acto, escena 2

“Quizás los seres humanos estemos físicamente muy limitados, pero nuestras mentes pueden explorar múltiples universos que poseen además dimensiones adicionales.

El tiempo imaginario es perpendicular al tiempo real, comportándose como una cuarta dimensión espacial, esto nos permite disponer de un dominio de posibilidades para construir el universo, mucho más vasto y rico.

Un comienzo, o un fin, o ir en círculos, en este sentido imaginario el tiempo puede tener una forma circular.

En un tiempo imaginario, a cada posible superficie circular cerrada le corresponde una historia, y a cada historia en el tiempo imaginario le corresponde una historia en el tiempo real. Habría, pues, una superabundancia de posibilidades para el universo.

Hacia pequeños universos microscópicos nos conduce Roxana Biaggini. Universos imaginarios, sistemas biológicos llenos de vida en permanente transformación. Procariotas, eucariotas, protozoos, algas unicelulares, duplicándose, fagocitando, expulsando micro-partículas, esporos y vacuolas, moviéndose sin descanso en un tiempo imaginario, en un tiempo circular.

Como la vista de una gota de agua al microscopio, un micro-cosmos brillante, lleno de vida, moviéndose frente al espectador.

Biaggini nos enfrenta a círculos semejantes a hologramas que contienen una imagen multidimensional en una superficie bidimensional. Es como si observáramos el origen de la vida en la primera centésima de segundo, cuando la materia se enfrió lo suficiente como para formar moléculas, microorganismos. Círculos donde se van sumando organismos, más organismos, hasta alcanzar la escala del universo observable.

Como ocurre espontáneamente en la naturaleza, patrones geométricos que se van repitiendo desde lo más pequeño hacia lo mayor, como nuestro universo, construido de estrellas… más estrellas… agrupaciones masivas de estrellas… hasta formar un cúmulo de galaxias. Así ocurre en los círculos de Biaggini, célula… mas célula… hasta convertirse en un sistema vivo, repitiéndose geométricamente una y otra vez, de menor a mayor, siguiendo la naturaleza fractal.

A lo largo de una trayectoria circular en un tiempo imaginario, un sistema estará siempre en el punto de partida que coincide con el punto final, y todo vuelve a empezar dándole un sentido mágico a las cosas.”

Para no perdérselo. La entrada es libre y gratuita. C.E.C. Boulevard 1150. Viernes 25/07. 20.30 horas.

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