El M.A.C. presentó su libro de los 10 años.

El M.A.C. tuvo su fiesta. Diez años de actividad sintetizados en un libro que honra la memoria de los artistas.

DIEZ AÑOS NO ES NADA

En instalaciones del M.A.C. que depende de la U.N.L., se presentó el libro “M.A.C. DIEZ AÑOS”, de la institución que dirige Stella Arber.

Momentos de emotiva particularidad, se vivieron en el auditorio del M.A.C., cuando los presentes pudieron hacer uso de la palabra sucesivamente, narrando cada uno sus experiencias vividas en su trato con la institución. Gabriel Villot, expresó la calidad humana de la dirección y del grupo humano, mientras que Nilda Marsili se expresó en igual sentido.  También hiciero uso de la  palabra Guillermo Aleu, y Domingo Sahda entre otros.

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Lo curioso del caso, es que todos hicieron hincapié en la cordialidad y la calidad humana de Arber  y su equipo. Este detalle es algo no menor en el contexto social que nos toca vivir, y que llama poderosamente la atención a “luz de ciudad”, que frecuenta todos los museos.

En lo que respecta al ejemplar –que aún no llegó a nuestras manos- pudimos apreciar el material a través del interesante powerpoint realizado por la gente del M.A.C., en donde se recorre año a año, autor tras autor, los que pasaron por sus salas. Digamos que la trascendencia del trabajo, consiste en apostar una vez más al libro como elemento  vehiculizador de iniciativas…!un libro propio!!, no es algo que todos los museos pueden exhibir. No menores fueron quienes escribieron en el catálogo de presentación del libro (Pedro Roth, Juan Andereggen, Ana Aldaburu, Pepe Cáceres (Buenos Aires), Roberto Echen, Nancy Rojas (Rosario), Andrés Dorigo, Analía Sagardoy, Cintia Clara Romero, Nilda Marsili, Raúl Cottone, Fernanda Aquere, Ana Fabry, (Sta Fe), Luis Felipe Noé, Daniel Santoro (buenos aires).

ESCENAS E INTERIORISMO

Prácticamente toda la comunidad plástica estuvo presente en esa tarde brillante para la cultura santafesina, en donde el signo en común fue la confraternidad entre los artistas presentes. Si bien el eje fue el libro, no menor es el detalle de la jeraquía con la cual se atendió a los presentes posteriormente al evento. Hasta pasadas las 22 horas, se seguía brindando y brindando bajo una euforia desatada y las pasiones un tanto descontroladas (un galerista rompió una copa), mientras que Ricardo Calanchini aseguraba a esas horas que las obras de Santiago Iriel estaban realizadas con técnicas de ploteado de imagen y luego coloreadas. Por otro lado, Iriel y luz de ciudad se felicitaban por el título del post de la muestra del artista…cuando una persona preguntó ¿ y cual es el título? – (obviamente, ninguno de los dos lo recordaba.)

-Capítulo aparte “Berni”, la “personal Trainner” de Stella, la cual repartió generosas dosis de autoayuda y experiencias espirituales en el brindis, mientras José Luis Roces agradecía –como una Mercedes Sosa del objeto- “a la vida”, a los amigos del alma, salpicando los cristales de sus anteojos un lagrimón. Guillermo Aleu, con una barba patriarcal y descolorida remera, exigió ser fotografíado desde sus “cholas”, calzado elegido para la ocasión.  No menor fue la elección del relator y conductor, Pepe Volpogni, con sus negros atuendos negros,  al cual los años no solo no le hacen impacto sino que como el vino, lo fortalecen y le dan un “Touch” en el cual la ironía y ductilidad conforman un tándem que envidiarían los dioses del Olimpo. Any ]Fabry deslumbró con un peinado que nunca lució, al igual que con su vestido, del cual nos enteramos su procedencia a través de Stella Maris Brieva, infaltable con sus clásicos jeans. Fernanda Aquere no salió de su tradicional esquema del vestido sin mangas y escote moderado, mientras que Paula Sobrero optó por el Jean. Calanchini estuvo fugaces momentos pero dijo “presente”!!. El profesor “Ponchi ” Insaurralde tomó algunas de las fotos con nuestra cámara. Virginia Farah también optó por el jean, dado que alcanzó a llegar con escasísimos minutos desde su cátedra del Liceo Municipal, no estando producida como en otras oportunidades. Moderado como  siempre, “Machi” Maignien hizo su aporte con su presencia.

¿Ausencias? Sí. Pocas y marcadísimas, con muchísimas dobles lecturas. Pero no nos ocupamos de esto. Vamos hacia lo positivo. Pero las sucesivas apariciones de Volpogni más la llegada de Aldaburu, sumado a la presentación de Pombo en el Sor Josefa, son como una andanada de sucesos en donde la casualidad está tan distante como la fragata “libertad” en el puerto de Ghana.

La noche del M.A.C., fue una de las más memorables del año 2012, en recuerdos, afectos, cariños y trasvasación de conocimientos. Y Stella Arber puede tener el sano orgullo de que su gestión está avalada no solo por los conocimientos sino también por los afectos que fueron demostrados esa noche –algo (que a fuerza de ser repetitivos) no es usual y cuanto menos común, que hacen pensar y re – pensar las respectivas estrategias de otros museos de la región. En una ciudad /provincia en donde el narcotráfico ha salpicado las más altas esferas de la conducción política, la presentación del libro es como la metáfora de la  rosa en un estanque de aguas servidas. De ahí, su resalte.

Como anticipo, digamos que la próxima muestra en el M.A.C.  es de Analía Sagardoy. Y ahí, estaremos.

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