FABIANA VILLA: Cuando los ángeles hablan, se debe guardar silencio. Su libro “En honor a Eva”.

 

Fabiana Villa junto a Liliana Spadini, en la presentacion del trabajo el pasado Jueves 12 en San Justo.
Fabiana Villa junto a Liliana Spadini, en la presentacion del trabajo el pasado Jueves 12 en San Justo.

DEL LATIDO DE LAS CIUDADES

Las ciudades respiran. Las ciudades duermen. Las ciudades viven. Las ciudades laten.

Y en ese devenir cotidiano diario, hay alguien que observa, piensa, escribe. Alguien que levanta la hoja del árbol que nadie ve, y la observa. Para después, escribir un poema o una elegía. Ese es el artista.

Para los antiguos griegos, las artes se dividían en artes del tiempo y artes del espacio: la poesía pertenecía a las artes del tiempo, es decir lo “temporal”, que se percibe, se disfruta en un espacio – línea imaginario, que se sucede como una flecha, con un punto imaginario de partida, curva, ascenso, descenso y caída.

Marcelo Mauro, junto a Hilda Bugna.
Marcelo Mauro, junto a Hilda Bugna.

El escritor es un personaje silencioso la mayoría de veces, austero, otras. Mario Benedetti escribió hasta lo último en una máquina de escribir, tratando de armar un pacto de coexistencia entre la moderna pc y el sordo tipeo de las teclas. Y hay algunos que no han cambiado la máquina de escribir, encontrando el secreto sutil de los brazos de niquel que golpean el rodillo, y que le confiere al papel la magia del verbo, el pensamiento plasmado en textos, la palabra virada al signo.

Yo amo los escritores porque la vida me ha llevado a narrar y contar las historias que veo por mi comarca. A veces en mi notebook en las lejanas soledades del norte provincial, o con un fibrón en las frías madrugadas del colectivo, anoto ideas y paisajes invisibles que se suceden ante la ventanilla del colectivo.

Luz de ciudad junto a Marcelo Mauro, Intendente de San Justo
Luz de ciudad junto a Marcelo Mauro, Intendente de San Justo

Yo amo los escritores porque son los que condensan el pensamiento en verbo que se encarna en acción, apóstoles del adjetivo hiriente, que quema o suaviza. Divinos engendros que  agraden, provocan, nos provocan catarsis, dolor, risa.

Yo amo a los escritores, desde Marguerite de Yourcenar a Danilo Doyharzabal, pasando por Joyce hasta Sábato, para finalizar en el diario de mi ciudad, escrito por algún ignoto cronista detrás de un monitor.

Presentes
Distintos presentes para la autora.

Yo amo a los escritores porque provocan esa ternura genuina que da el leer un libro entre un padre y un hijo, esa dulce melaza de la mirada perdida en un punto todavía no genuflexo en el horizonte de los sueños, una arroba no escrita en un teclado enclenque, una palabra lanzada como ígneo proyectil  que se proyecta en la ceguera de la noche, astas hirientes de imaginarios unicornios negros en el terciopelo azul del cielo, peón y reina en la cuadrícula imaginaria del asfalto ciudadano, retícula de hormigas, planicie feliz y espacio compartido.

biblioteca
Para los mas chiquitos, las comodidades

POR AMOR A EVA

Fabiana Villa a primera vista detenta la solitaria mesura del despojado, la mirada perdida del buscador exhausto. Pero un brillo de luz en su mirada, engendra la vital consigna  de existir, tejiendo historias un tanto descarnadas, pastando en el dolor de la existencia, rumiando la amarga destreza de la contingencia, enhebrando el lazo del dolor para que la puntada del texto vierta miel en cada punto, en cada coma. Y si no es miel, al menos arrope, como el que vendían antaño los gitanos, allá en el tiempo, en mi infancia.

Pablo
Pablo, su hijo…protagonista de la noche.

“Por amor a Eva”, es una historia que quizás para algunos, tildada de feminista. Pero vamos a decir que es la narración de una mujer con una hija discapacitada, a la cual el marido la engaña. (“el problema no es el engaño, diría una amiga mía, sino el contexto…”)

Sofia
Sofia, un esplendor de 4 años.

Fuera ya de la presencia odiosa del periodismo y de la forzada convivencia con los visitantes, en una báquica orgía de vino, champán y canapés que alegran el alma, Fabiana enciende un cigarrillo mientras espera que Pablo, su hijo –bombero voluntario- una dulce alma altruista en este mundo, le traiga la camioneta. Pero llegan dos camionetas: una grande, roja, similar a las que se usan para cruzar el desierto de Atacama, y otra pequeña de color negro. Tan pequeña como su mundo que le ha quedado resumido a esta altura de su vida, con lo básico de los afectos de sus hijos Sabrina, Pablo y Sofía. Tan negra como quizás, la triste caverna en donde no vio durante muchos años  el sol de la vida ni el color del arco iris que hoy asoma en sus pupilas y en sus azules faroles.

noche
En la noche sanjustina, buscando la terminal de omnibus…

AFECTOS, SENTIDOS, RECUERDOS.


 

El bendito “Norte bis” sale a las 2 de  la madrugada y sobran casi 3 horas. Y lleva a Luz de ciudad a bordo de su vehículo hasta en donde en una residencia familiar, hermana, hijos, yernos y parientes, la esperan con un cálido agasajo. Y siguen apareciendo los tintos, como cuando en los dispendiosos festejos centenarios de sepiadas fotos, sus abuelos celebraban la cosecha o la llegada de un hijo.

Suenan bombas. “San Justino” acaba de ganar algo. Algunos celebran. Enfrente hay un estadio; Colón de San Justo.  Entre la gente que sale y el bullicio de los festejos, lo busco a mi querido maestro Chiappero Favre, esperando me dé las instrucciones finales junto al resto de mi fila… Pero no aparece, otros rostros pasan al lado. Fue un flash. 26 años han pasado de aquel concierto en Colón de San Justo cuando fuimos con la orquesta municipal de Santa Fe. La casa de su extinto padre, cuando nos prestaba el Torino color verde –coupe con doble carburador- para ir en aquellos locos viajes coscoínos previos para instalar la orquesta municipal a nivel nacional, noble gesta cultural que duró 3 años desde 1985 a 1988 –no correlativos- algo que la dirigencia política jamás le supo reconocer, fundiendo con gruesos trazos y gestos obscenos, la labor de decenas de músicos. Encima, trayendo un director foráneo con un concurso dudoso, que en cualquier otro país hubiese sido motivo de un escándalo. Pero en Santa fe todo es posible y la consolidación de los “chanchullos” es normativa y ley.

la gente
Cada evento que organiza Liliana Spadini, goza de trascendencia.

Por eso dirigentes de la talla de Mauro deben estar abiertos a los desafíos y revertir, destejer todo bastardo compromiso que trate de involucrar a la cultura, devaluada durante más de 25 años en todo el territorio provincial, desde las tropelías de un Llopis  hasta los monótonos silencios de un Bertone, sin olvidar a Lo Celso.

 

LA NOCHE AVANZA – DEDOS QUE HABLAN


 

Son pasadas las 12 de la noche y el yerno de la escritorale pone onda a la cena. Fabiana me muestra el ejemplar de “Juegos peligrosos”, su anterior trabajo. En una estantería de fórmica color claro, está el otro ejemplar de “poetas y narradores”, otro trabajo de su edición.

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posando

Como no fumador, asisto impasible y abnegado a la tortura de sentir el olor a Phillips Morris. Me suena el celular y es Hugo Viñuelas el que llama, despidiéndose viendo concretado su deseo de un catálogo en el cual figure su obra. En un mensaje de texto, Liliana Spadini se despide amablemente  al igual que otras personas que no estuvieron presentes.

Fabiana acaricia su hija de cuatro años. Los sedosos cabellos de la niña se enredan en sus manos de labradora de historias. En sus rugosos dedos se ve el trabajo de más de 4 décadas como madre y ama de casa. Las capas de la piel permiten imaginar otras historias tan densas como la de sus libros, sus uñas carcomidas – tanto por el jabón en polvo o el detergente- son como los pliegues de las  páginas…

ESCENA IMAGINARIA

Y así, fue llegando la hora de la partida del colectivo. Cuando volvimos, en las sombras que proyectaban las luces de la plaza, creímos divisar la figura de los Rodrigo y Yanina Guardia,  del Ballet “Espuela”, con su oscilante paso de Valseado…

Cómplice y como obtenida de una estampa colonial, la plaza frente a la casa de la cultura daba generosa cobertura gratuita a los amantes….

Más allá, un policía leía bajo un farol a un detenido con un revólver de juguete, algunas páginas de “Juegos peligrosos”. Y camino a la Terminal para abordar el “Norte Bis”, un empleado municipal recogía una cuerda de la guitarra de Rodrigo Cardellino, cuyas resonancias de la bordona parecían sonar en el MP3 de la camioneta que trataba de alcanzar al colectivo.

panoramica
Una vista panoramica de la concurrencia.
todos
Una amplia sala…

Así, cerró la semana de luz de ciudad, para el Sábado siguiente volver a Reconquista, ya con la muestra de Nadia Ingaramo…

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feliz
Feliz, Fabiana con un nuevo trabajo.

 

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