EL SUEÑO: OBRA DE SILVIA CUFFIA CON CALANCHINI, ROTGER Y PASAMONTI COMO PROTAGONISTA

El Sueño



Sinopsis :



Un artista plástico comprometido con su creación, con entrega total hacia el arte, plasma en la obra todas las emociones posibles, expresión de sus diferentes identidades, de las vivencias de su yo más íntimo e impenetrable.

Transitando vacíos de inspiración, aferrado al deseo de querer descifrar el futuro apoyado en una pitonisa, el artista se sumerge en una crisis existencial.
Sólo él percibe la música que lo acompaña en esos momentos de transición. Entre el miedo y la desolación busca, avanza decidido a encontrar dónde nace, quien está ejecutando esa melodía perfecta que lo invade todo como si fuese un manantial de consuelo y paz. Indisolublemente, unidos el maestro y el artista, sólo cruzan miradas y ambos funden sus almas, así como antes fundieron las notas y los matices. 

Un ojo indiscreto y ávido observa todo, sin romper esa intimidad de los dos artistas: lo captura, lo inmoviliza, lo eterniza. Urge imperiosamente unirse a ellos, es vital para trascender en el acto mismo de la creación de ambos, apoyando la genialidad en el estado más puro e inocente, mientras ellos son hacedores de sus propios destinos para dispararse hacia la eternidad.
En el instante mismo en el cual los tres se unen, comienza una danza, una ceremonia única e irrepetible, la comunión de las artes. Sueño tangible, vívido, congelado en el tiempo y resignificado en la obra. 
SILVIA CUFFIA

Ni si ni no, sino todo lo contrario *

Es el nombre que lleva la obra con que decidimos recibirlos. Quisimos que fuera el objeto estético en este lugar en que presentaremos por primera vez nuestro cortometraje.
La elección no es casual. Hay un lazo invisible entre estas dos creaciones: cuadro y corto.
El cuadro es una producción individual. El corto, colectiva.


El cuadro, como el corto, es producto de un sueño. El sueño: una utopía. 
La utopía es pensar el arte como necesario. 

La utopía es sentir la presencia de Freud y Dalí y trasladarla en una metáfora a la tela y percibir que son ellos quienes dialogan con la gente que mira el cuadro. 
La utopía es creer que pintar un teatro desde la perspectiva surrealista en una tela de 4×2 m con todos los colores y las formas diciendo la tragedia, la comedia, la vida! diciendo el vuelo de otro sueño que va sobre las tablas y que se agita entre los paños, que atrapan cielo y sueltan el cielo……será recibido como un aporte por el verdadero teatro…. (el que cumplió 100 años el día que yo los 50)… y que al final no pudo recibir este obsequio porque los obstáculos administrativos? (sic) impidieron que llegara a su hall. 

El tiempo que llevó tramitar la puesta en escena de este cuadro fue diluyéndose a modo de una tarde que se hunde en el crepúsculo, como lo dice Borges en su “After Glow”:

“… Nos duele sostener esa luz tirante y distinta
esa alucinación que impone al espacio
el unánime miedo de las sombras
y que cesa de golpe, cuando notamos su falsía,
como cesan los sueños cuando sabemos que soñamos….”
Este cuadro que hoy se puede ver antes de ingresar a la sala de proyección, es para ustedes y nosotros, los mismos del teatro, los mismos del sueño, los mismos de los tiempos de la espera y de la prisa. 

Este cuadro –como una carta- ha llegado a destino 
Oleo sobre tela, 400cm. X200cm,
 2004-05 Miami- Santa Fe
CALANCHINI

El Sueño *
Schumann en el ambiente colonizando el aire con sus notas hasta inundarlo y transformarlo en música. Esa música que ya es atmósfera y que surge del piano –mágico piano- del maestro Rotger, son la génesis de esta ópera prima.

Esa música, esa atmósfera y ese piano son los significantes que van a poblar mi sueño.
Nuevamente un sueño, pero esta vez lo cuento. Tal cual se presenta, como la producción surrealista del cuadro del teatro. Esta vez soy escuchado: Silvia Cuffia me sabe escuchar, porque ella también sueña. 

Y sueñan el maestro Rotger y Mirta Pasamonti y mi madre –Delia- una Delia que sin sueños no sería la Delia que se anima a hacer El Sueño…

Ellos, el eximio pianista, la singular y exquisita artesana, la madre, son los convocados a hacer realidad este sueño mío, este sueño que en lo onírico y en lo real Silvia Cuffia lo entiende y me entiende.
Y todos ellos le encuentran valor a los lugares y las cosas que animan mi sueño. A cosas como casas, hornos de cerámica, habitaciones vacías, ladrillos expuestos, escaleras frías… a lugares como La Guardia, el Puerto, todo lo que bordea los ríos y la vida: por eso también el cementerio…

Nos anima la utopía y armamos un equipo de artistas de la vida, que seremos actores, productores, directores, guionistas de cine por un rato para ustedes, que lo fuimos durante 6 meses entre gestación y nacimiento, que entre todos creamos este cuerpo y esta alma que vibrará en la pantalla para dialogar, como dialogan un cuadro, un teatro, un corazón……. Porque yo soñé, porque todos soñamos, porque otra vez la utopía de pensar el arte como necesario para vivir. 


Deseo que ahora, esta película, como la obra, como la carta, llegue a destino.
CALANCHINI


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